Decídete a profundizar tu relación con Jesucristo

Cuando tomamos nuestra vida de oración en serio, y nuestra relación con Jesús con intencionalidad, crecemos en santidad.

l iniciar un nuevo año, es útil hacer una evaluación de cuán conscientes hemos estado de la presencia y acción de Dios en nuestras vidas durante el año que pasó. Yo admito, sin reparos, que a veces estoy tan absorto en las exigencias del presente, que tiendo a perder de vista lo que Dios está haciendo y cómo Dios ha estado respondiendo a todas mis oraciones.

El 1 de enero es siempre un día sagrado para la Iglesia, ya que celebramos a María, la Madre de Dios. Este es un excelente comienzo para cada año, conscientes del nacimiento de Jesucristo, que no solamente nació en un determinado momento por medio de la Encarnación, sino que desea nacer en cada ser humano. Junto con María, Madre de Dios y madre nuestra, se nos recuerda que el objetivo principal de cada año es crecer en nuestra relación con Jesucristo.

Normalmente, yo no gasto mucha energía en propósitos de Año Nuevo, pero lo que sí hago una y otra vez es renovar mi vida de oración, la cual consiste en mantener mi relación con Jesús. Cuando tomamos en serio nuestra vida de oración y nuestra relación con Jesús con intencionalidad, crecemos en santidad. Este es el deseo de Dios para todos nosotros (cf. 1 Tesalonicenses 4,3).

Cuando regularmente mantenemos un diálogo con Jesús a través de la oración y de la vida sacramental de la Iglesia, el Espíritu Santo nos ayuda siempre a comprender las partes de nuestra vida que necesitan conversión. Esta conversión tocará nuestra vida en todos sus aspectos: espiritual, profesional, físico, mental, emocional y en nuestras relaciones.

Al final de cada día, intento hacer lo que San Ignacio de Loyola llama un examen de cuán consciente estoy — fíjense que no digo solamente examen de conciencia. Esto es, aumentar mi consciencia de las maneras en que Dios ha estado activo en mi vida ese día, y de cómo de bien o cómo de mal le he respondido. No se trata de un ejercicio meticuloso para buscar el comportamiento pecaminoso. Dejo que el Espíritu Santo me guíe a repasar el día, agradeciendo por la presencia y la acción de Dios, y más que nada, por mi capacidad de cooperar; y busco reconocer honestamente las fallas y los pecados. Si soy fiel a esta práctica, entonces cada día implica, en cierto modo, hacer “propósitos” que son motivados por el Espíritu Santo y por la providencia de Dios.

Entonces, si estás buscando hacer un solo propósito de Año Nuevo, decídete a que ésta sea profundizar tu relación con Jesucristo. Él te guiará con su gracia, y con tu cooperación, a una vida mejor y con mayor significado, a una vida de santidad y propósito de acuerdo al plan de Dios y a su Reino.

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Noroeste Católico - Enero/Febrero 2020

Archbishop Paul D. Etienne

Archbishop Paul D. Etienne was named Archbishop of Seattle on September 3, 2019 by Pope Francis. Read his blog at https://www.archbishopetienne.com/.
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El Arzobispo Paul D. Etienne fue nombrado Arzobispo de Seattle el 3 de septiembre de 2019 por el Papa Francisco. Lea su blog en: https://www.archbishopetienne.com/.