¿Estás en el juego o viéndolo desde tu asiento?

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La estética cristiana es como el entrenamiento atlético de la persona entera

Arzobispo Sartain

"Ganar uno para el Gipper.” Los admiradores de la universidad Notre Dame reconocerán esta frase famosa de una plática motivacional que dio Knute Rockne a su equipo de 1928 e inmortalizado en Knute Rockne: Típico Americano. Plagados con lesiones y a punto de competir contra la Army, el Tropel Irlandés con Rockne en el vestuario, donde da su discurso legendario, les cuenta de George Gipp, el jugador más grande que él entreno, que murió en 1920 de faringitis estreptocócica.

Cerca de la muerte, Gipp dijo, “Tengo que irme, Rock. Está bien. No tengo miedo. Algún día, Rock, cuando el equipo esté en una situación difícil, cuando todo vaya mal, y les estén dando una paliza a los muchachos, diles que se metan [al juego] con todo lo que tienen y que lo ganen esté para el Gipper. No sé dónde estaré, Rock, pero lo sabré y estaré feliz.”

Los Irlandeses derrotaron a la Army, 12-6, conmovidos por la historia emocionante del último deseo de Gipp. “Este es el día, y ustedes son el equipo,” les dijo. Rockne sabía que si no podían ganar por talento, podían ganar por inspiración y pasión.

Competir bien
Muchas frases de películas deportivas son memorables porque evocan imágenes de disciplina y determinación, de metas y coraje. No importa si las historias son verdaderas o no, nos entretienen y nos motivan.

Sn. Pablo frecuentemente usa las imágenes de los deportes para enseñar sobre el sentido de la disciplina cristiana:

“¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.” (1 Corintios 9, 24-27)

“Más tú, oh hombre de Dios … sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe.” (1 Timoteo 6, 11-12)

 “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.” (2 Timoteo 2, 5)

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” (2 Timoteo 4, 6-8)

Enseñar sobre la disciplina requerida para ponerse en forma para el reino de Dios, los primeros autores cristianos tomaron prestado un término del mundo griego de los deportes: askesis — “práctica,” “ejercicio corporal,” “entrenamiento atlético.” La palabra inglesa “ascetismo” se toma de askesis.

El ascetismo Cristiano incluye el acondicionamiento corporal — el ayuno y abstinencia de carne, por ejemplo. Nos entrena a extender el brazo más allá de la satisfacción de nuestros apetitos para poder saciar nuestra hambre más profunda.

Pero como nos enseñó Sn. Pablo, el ascetismo también incluye el acondicionamiento espiritual y emocional de deshacerse de lo que sea incompatible con Cristo (riñas, envidias, calumnias, por ejemplo) y practicando virtudes como la paciencia, la mansedumbre y la devoción. Cualquier persona que ha puesto en práctica las enseñanzas de Sn. Pablo sabe que requiere disciplina y oración. La gracia es un requisito esencial.

Entrenando para el reino
La meta del ascetismo cristiano es llevar cada aspecto de nuestra vida en conformidad con el parecer de Dios. Hace mucho tiempo, Abram dejo la tierra de sus parientes y valientemente salió a obedecer el mandamiento de Dios. Los israelitas abandonaron la relativa comodidad de Egipto para someterse a la jornada desértica empujados por las promesas de Dios.

El entrenamiento atlético es una lucha para que el cuerpo actúe óptimamente; es un fin en sí mismo. El ascetismo cristiano lucha para poner toda la persona en tal forma que permita a Dios obrar sus maravillas; Dios por tanto, es su “fin”.

¿Dedico todo lo que tengo a Dios? ¿He entregado todas mis metas a él? ¿Estoy entrenando para el Reino?

El ascetismo cristiano no es un deporte de espectadores. Es caracterizado por la determinación disciplinar de Pablo, la obediencia valerosa de Abram, incluso la atención vacilante de los israelitas. Tampoco es su propio origen o fin. Su sentido está inspirado y hecho realidad solamente por el amor sacrificial de Jesús cuya corona estaba hecha de espinas — y cuyo premio es eterno. 

Envíe sus intenciones de oración a la Lista de Oración del Arzobispo Sartain a la Arquidiócesis de Seattle, 710 Ninth Ave., Seattle, WA 98104.

NOROESTE CATÓLICO – septiembre 2014

Arzobispo J. Peter Sartain

Envíe sus intenciones de oración a la Lista de Oración del Arzobispo Sartain a la Arquidiócesis de Seattle, 710 Ninth Ave., Seattle, WA 98104.

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