Caminando a tientas

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Pascua interminable

"Porque ahora vemos como en un espejo, borrosamente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces conoceré como soy conocido”. (1 Corintios 13,1)

Cada noche, al examinar lo aprendido, descubro en mi interior un profundo deseo de querer vivir el día siguiente, para saber si finalmente seré capaz de dejar que la sabiduría de Dios gane la batalla contra todos mis pecados y necedades. Pueda así, ser un reflejo menos borroso de Su presencia, por el resto de mi vida.

En medio de los turbulentos escándalos sexuales, causados por hermanos sacerdotes, yo tengo el privilegio de dar la acogida a la Iglesia de Cristo, a cientos de hombres y mujeres que serán bautizados y confirmados durante la Pascua. Todos esos catecúmenos y candidatos han caminado a tientas buscando la luz de Jesús en sus vidas. A pesar de que nosotros los cristianos no hemos sabido ser límpidos espejos de Jesús, y quizá hasta los hemos hecho tropezarse en su camino, la imagen distorsionada de Dios en nuestras personas sigue dando la confianza para seguir caminando a tientas, con la esperanza de un día correr a plena luz.

Estos gozosos encuentros me hacen palpar al mismo tiempo que, como cristianos, vivimos una Pascua interminable. El infinito amor de nuestro Dios y creador, nos ha equipado con un cerebro portentoso que está en búsqueda permanente de la verdad. También nos ha dotado de un tesoro inapreciable que llamamos: “Voluntad”. La combinación de estos dos elementos en cada uno de nosotros, hace que vivamos incesantemente sorprendidos e incesantemente tropezando; nuestra inteligencia dice “sí”, pero nuestra voluntad dice “no”, o viceversa.

Para culminar su Pascua, Jesús tuvo que pasar por el calvario y la obscuridad del sepulcro. Para nosotros, sus discípulos, siendo pecadores, el camino no puede ser diferente. Nuestros pecados generan grandes áreas de tinieblas en nuestra mente y en nuestra voluntad que nos hacen caminar mucho más lenta y cautelosamente. Nuestra “Pascua” = “Paso”, a la tierra prometida, a la verdadera libertad, parece ser interminable y por lo mismo, desalentadora.

El conocer a todos esos nuevos cristianos me fortalece y renueva mi confianza para seguir caminando a “tientas”. A tientas seguir buscando nuevas formas de pureza y mostrar ante el mundo la belleza, grandeza y dignidad de nuestra sexualidad. Jesús mismo quiso ser parte al tomar nuestra condición humana en el vientre de María. A tientas seguir descubriendo nuevas formas de justicia humana, que haga resaltar la primacía del perdón y la ternura por encima de la venganza o la equidad. A tientas crear paulatinamente nuevos sistemas económicos que nos permitan descubrir el dinero solo como una herramienta de servicio y no como el dueño o la meta de nuestras vidas. A tientas seguir acercándonos a escuchar los balbuceos de cada bebé que llega a esta tierra buscando dar nuevos pasos para encontrar a quien llamar hermano o hermana. A tientas seguir palpando la cálida esperanza de cada madre al arrullar a su bebé pensando en su futuro lleno de paz, risa y libertad. Como seguramente lo deseó María al contemplar en sus brazos a su hijo Jesús recién nacido.

Jesús, nuestro Señor y Redentor ya culminó su Pascua. Él ya salió victorioso del sepulcro, Él ya derrotó para siempre el pecado y la muerte y vive eternamente glorioso en el reino de los cielos. La Pascua de cada uno de nosotros, como sus discípulos cristianos, está sin acabar. Cada uno tiene que seguir caminando día a día a tientas. Cada uno de nosotros tiene que seguir levantándose después de cada tropiezo con la envidia, codicia, pereza, lujuria o ira, por tratar de seguir la luz de Cristo. Que sigue brillando delante de nosotros y que nos sigue atrayendo aun sin mostrarnos todo su resplandor, aun sin mostrarnos con claridad toda la imagen del Dios que nos ha creado y nos atrae hacia Él.

Demos gracias a todos esos hombres y mujeres santos que han perseverado en su caminar a tientas y con su ejemplo nos alientan a seguir buscando, a seguir palpando, con el riesgo de tropezar, nuevos pasos, nuevas pascuas de alegría, gratitud, admiración, sorpresa, y de futuro siempre inconcluso. Siempre abierto a revelar más, hasta que “Dios sea todo en todas las cosas.” (1 Corintios 15:28)

Los misterios son siempre atractivos y siempre aterradores. Así es el misterio del amor de Dios que sigue caminando con nosotros en Jesús muerto y resucitado.

A tientas, sigamos dando pasos juntos.

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Noroeste Católico – Mayo 2019

Bishop Eusebio Elizondo

Eusebio Elizondo, M.Sp.S., is auxiliary bishop of Seattle and vicar for Hispanic ministry.

Website: www.seattlearchdiocese.org/Archdiocese/auxiliaries.aspx
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