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Regalos sagrados

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Los Siete Dones del Espíritu Santo

“No os engañéis, hermanos míos queridos. Toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambios ni sombras de rotaciones.” (Santiago 1,16-17)

Los regalos nunca se merecen, los regalos surgen siempre de la abundancia amorosa del dador. El Espíritu Santo es el don de Jesús resucitado a sus temerosos y desconsolados discípulos para fortalecerlos al inicio de su nueva misión. Al mismo tiempo ese Santo Espíritu es el dador de los dones. Su presencia trae consigo los dones de: sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo, fortaleza, piedad y temor de Dios.

La inmensidad de Dios siempre tiene algo nuevo que revelarnos. Los dones del Espíritu Santo nos permiten adentrarnos en las profundidades del amor de Dios y descubrir en él la esencia de lo que somos como hijos suyos, el potencial que nos ha sido entregado y lo que estamos llamados a ser gracias a ellos.

Este hermoso proceso de perfeccionamiento asume toda la lentitud de nuestra naturaleza humana como nos lo muestra claramente la existencia terrenal de Jesús, nuestro Salvador. Los regalos sagrados del Santo Espíritu nos hacen capaces de superar todas las limitaciones ocasionadas en nuestra naturaleza como consecuencia del pecado.

El don de sabiduría nos permite formarnos un juicio recto de lo que Dios reveló de sí mismo. “Y ¿quién hubiera conocido tu voluntad, si tú mismo no le hubieses dado la sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu Espíritu Santo?” (Sabiduría 9,17)

El don de entendimiento logra que captemos y penetremos la revelación de Dios con una profundidad nueva. “¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo entonces comprenderéis todas las demás parábolas?” (Marcos 4,13)

El don de ciencia nos lleva a formarnos un juicio recto de lo que Dios reveló de las creaturas. “Los hombres malos no entienden de equidad, los que buscan a Yahvé lo comprenden todo.” (Proverbios 28,5)

El don de consejo es para que sepamos aplicar correctamente en casos singulares lo que Dios nos ha revelado. “Cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Pues no sois vosotros los que vais a hablar, sino que será el Espíritu de vuestro Padre quien hable en vosotros.” (Mateo 10,19-20)

El don de fortaleza nos da la capacidad, la templanza para sostenernos en los momentos de fragilidad. “Con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.” (2 Corintios 12,9)

El don de piedad nos permite descubrir lo que agrada a Dios, lo que es Santo y Justo. “Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él.” (Juan 8,29)

El don del temor de Dios nos otorga la sensibilidad interna para unirnos a los sentimientos del corazón de Dios. No se trata de miedo, sino de un temor reverencial, por ser un Dios de infinita majestad y santidad. “Dios temible en el consejo de los Santos, grande y terrible para toda su corte.” (Salmo 89,7) “Se complace Yahvé en los que le temen, en aquellos que esperan en su amor.” (Salmo 147,11) “Purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios.” (2 Corintios 7,1) “El temor de Yahvé es el principio de la Sabiduría, los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.” (Proverbios 1,7)

El Espíritu Santo logra en nosotros lo que parece incluso imposible. María lo supo cuando el ángel le aseguró que el Espíritu de Dios vendría sobre ella para hacer maravillar a la creación entera por el resto de los siglos venideros. (Cf Lucas 1,35) Al escuchar aquello, no pudo más que rendirse a la generosidad infinita de Dios en sus regalos sagrados.

Permitámosle al dador de los dones regocijarse al enviarnos sus divinos regalos.

¡Ven Espíritu Santo!

Unidos en gratitud al generoso dador de todo don.

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Noroeste Católico - Junio 2019

Obispo Eusebio Elizondo

Eusebio Elizondo, M.Sp.S., es obispo auxiliar de Seattle y vicario para el ministerio hispano.

Website: www.seattlearchdiocese.org
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