Votar y botar

“Cada nación tiene el gobierno que se merece”. – Joseph de Maistre (1753–1821)

“A tal gobernante de un pueblo, tales sus ministros; a tal alcalde de una ciudad, tales todos sus habitantes. Un rey sin preparación arruina a su pueblo; una ciudad prosperará por la sensatez de sus autoridades. En manos del Señor está la potestad sobre la tierra; sobre ella suscitará al hombre idóneo en tiempo oportuno”. – Eclesiástico 10,2–4

Además de la vida, el tesoro más precioso que tenemos todos los seres humanos es la libertad. Dios nos regala el libre albedrío porque nos ama, y el amor no impone nada. El Creador universal nos dotó de inteligencia para descubrir la verdad y optar por ella con todo el corazón.

Si estamos descontentos con los gobernantes en nuestros países e instituciones, no debemos olvidar que en países democráticos como el nuestro, hemos sido nosotros mismos quienes elegimos esos líderes y por tanto somos en gran manera cómplices de eso que no nos gusta, quizá, hasta con vergüenza.

Los creyentes tenemos la obligación interior de votar por líderes de acuerdo a los principios morales y doctrina social católica, iluminados por nuestra fe en el líder que hemos elegido como bautizados, y ese es, Cristo Jesús. No merecemos ese excelso gobernador, pero Él confía en nuestro voto.

“Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Esta sentencia está en la Declaración de Independencia redactada por los fundadores de esta nación.

Al madurar como ciudadanos y cristianos, tenemos que ejercer nuestra responsabilidad de construir sociedades con los valores, principios y enseñanzas de nuestro líder supremo, Cristo, y delegar la tarea a los gobernantes por los que votamos. La consecuencia de esta decisión es, que tenemos que botar todo aquello que sea contrario a esa elección. Si votamos por la justicia, tenemos que botar aquello que sea injusto. Si votamos por la pureza, tenemos que botar aquello que ensucia nuestras vidas. Si votamos por la vida, tenemos que botar aquello que produce muerte. Si votamos por la libertad, botaremos toda esclavitud.

Los bautizados somos elegidos por Dios para construir la civilización del amor. Es un proceso lento y con áreas aún en penumbras, porque nuestro Creador común, respeta la libertad que Él mismo creó, hasta que decidamos actuar a la luz de nuestra razón, siempre con el riesgo de equivocarnos.

María Santísima, José y todas las santas y santos a lo largo del cristianismo han votado por los valores de Jesucristo y botaron fuera de sus vidas todo lo que les impedía adherirse plenamente a Él como el único líder que siempre cumple con sus promesas de campaña. Quien vote por Jesús tendrá que botar muchas cosas de su vida, pero su voto no será jamás defraudado. Los votantes proclamamos como María las maravillas de nuestra elección.

Noroeste Católico - Noviembre 2020

Bishop Eusebio Elizondo

Eusebio Elizondo, M.Sp.S., is auxiliary bishop of Seattle and vicar for Hispanic ministry.
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Eusebio Elizondo, M.Sp.S., es obispo auxiliar de Seattle y vicario para el ministerio hispano.

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