Encontrando la calma en medio de la tormenta

A medida que se adentra más el otoño, nos resignamos a la lucha contra el coronavirus sin el consuelo de un clima agradable y de las rutinas que hemos creado durante el verano. Caracterizado por una pandemia, trastornos económicos, disturbios sociales e incluso avispas gigantes, no es exagerado describir este año como tormentoso.

A pesar de todo esto, la vida debe continuar y debemos brindar estabilidad y tranquilidad a nuestras familias.

La buena noticia es que no somos los primeros en enfrentar esta situación. La guerra, la pobreza y el caos que siguieron a la desintegración del Imperio Romano hicieron que el siglo V fuera aún más duro. San Benito y la vida monástica que fomentó respondieron a la situación con prácticas constructivas que podemos adaptar hoy para que nuestros hogares puedan ofrecer un poco de cordura en medio de un mundo aparentemente caótico.

La Regla de San Benito proporcionó a los monjes expectativas muy claras para que todos supieran qué esperar unos de otros. Para crear nuevas rutinas para nuestra familia, tómense el tiempo de reunirse para disfrutar de una buena comida y hablar sobre cómo vivirán juntos durante este extraño momento. Pueden colgar carteles para recordar a todos de las cosas que harán, cuándo y dónde. Luego, usen refuerzo positivo. La Regla de San Benito les dice a los abades que sean consistentes, alentadores y amables.

La oración define el día a día de los benedictinos con las siete oraciones de la Liturgia de las Horas. Con una simple oración antes de comenzar la escuela o el trabajo por la mañana, el agradecimiento por las comidas con intercesiones y una oración antes de acostarse, las familias pueden hacer algo similar.

El trabajo es bueno para el alma. La espiritualidad benedictina considera el trabajo como una forma de participar en la obra continua de la creación de Dios. Los quehaceres y el estudio, hechos con el espíritu adecuado, ayudan a la familia y pueden ser una forma de acercarse más a Dios.

La custodia de los sentidos significa que los benedictinos son intencionales sobre lo que escuchan, leen y miran. También debemos cuidar de esto, supervisando y guiando el qué, dónde y cuándo de nuestro consumo de medios de comunicación.

El cuidado del cuerpo es parte del cuidado del alma, por lo que los monasterios se reúnen para comidas saludables y satisfactorias a la misma hora todos los días. Esta rutina saludable también es importante para las familias. También lo es una rutina de ejercicio regular, incluso si tiene que realizarse en casa.

Guardar el día del Señor no solo significa tomarse un tiempo para participar en la Misa (en persona o transmitida en vivo, según sea posible), significa hacer del domingo un día ansiado, con tiempo para el descanso, el silencio, la celebración en familia y dar gracias por lo que tenemos.

La hospitalidad, o acoger al huésped como a Cristo, contribuye a que los monasterios sean lugares abiertos y acogedores. Aunque el COVID limita nuestra actividad social, podemos aplicar este principio tratando a las personas cercanas a nosotros como trataríamos a Jesús.

Noroeste Católico - Octubre 2020

Deacon Eric Paige

Deacon Eric Paige is the Archdiocese of Seattle's executive director for evangelization, formation and discipleship. Contact him at eric.paige@seattlearch.org.
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El Diácono Eric Paige es el Director para el Matrimonio, la Vida familiar y Formación en la Arquidiócesis de Seattle. Pueden contactarle en: eric.page@seattlearch.org.

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