La paternidad y el ‘tercero trascendental’

El filósofo Aristóteles argumentaba que la mejor amistad está basada en un amor por el bien. En su libro Los cuatro amores, C.S. Lewis se explaya más sobre esta idea utilizando la metáfora de que, en la verdadera amistad, no se mira uno frente a frente con su amigo, sino que está a su lado, los dos con la vista puesta en el bien.

Los padres sabemos que nuestro trabajo es amar a nuestros niños como padres, más que como amigos. Pero no podemos evitar dejar escapar una sonrisa cuando nuestros hijos nos dicen: “¡Eres mi mejor amigo! Tampoco podemos evitar sentirnos un poco tristes cuando nuestros niños pasan de la infancia a la adolescencia y su percepción de nosotros cambia. Si visitas de sorpresa a tu niño de primer grado, recibes un “¡Qué bueno, es papá!”. Y si haces lo mismo cuando tu hijo está en séptimo grado, recibes un: “¿Qué haces aquí?”

Cuando tus niños maduran, descubres que ya no eres todo para ellos. Esto no significa que no nos quieren, ni que seamos malos padres. Significa que necesitamos con nosotros a un “tercero trascendental” (es decir, a Dios).

Desde el principio, Dios quiso que trabajáramos junto con Él en la crianza de nuestros niños. Podemos ser mejores padres aprendiendo la fe, recibiendo los sacramentos, formando nuestra consciencia y orando regularmente (si quieres ayuda con estas cosas, fíjate en los recursos en el sitio web www.marriagefamilylife.seattlearchdiocese.org/athomewithfaith).  

Necesitamos de la ayuda de Dios cuando nuestros niños se comportan mal o nos miran de reojo. También necesitamos de Dios para ayudarnos a reconocer cuando hemos hecho algo mal y debemos arreglarlo.

La humildad, requisito para tener una relación con Dios, aumentará el respeto de nuestros niños por nosotros. Cuando ellos ven que nosotros aceptamos la orientación y corrección del Padre, ellos están más abiertos a aceptar nuestra orientación y corrección. Si ven que nuestra relación con Dios nos ayuda a tratarlos a ellos, a nuestro esposo o esposa, a nuestros propios padres con respeto, ellos naturalmente estarán más interesados en su propia relación con Dios.

Esto significa que, cuando comienzan a darse cuenta de las limitaciones nuestras como padres, podrán volcarse más a una relación con un Padre que no tiene límites. Nada de esto disminuirá su amor por nosotros. Como los amigos que están lado a lado mirando al bien en la metáfora de Lewis, estamos llamados, como padres, a estar al lado de nuestros hijos, dirigiendo su mirada no a nosotros, sino a la verdad, la bondad y la belleza de Dios revelada en nuestra fe y en su creación.

De esta manera, podemos ser amigos con nuestros hijos. Así descubrimos lo que las Escrituras nos prometen: “para que haga cambiar el corazón de los padres en favor de los hijos, y el corazón de los hijos en favor de sus padres” (Malaquías 3,24).

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Northwest Catholic - June 2020

Deacon Eric Paige

Deacon Eric Paige is the Archdiocese of Seattle's executive director for evangelization, formation and discipleship. Contact him at eric.paige@seattlearch.org.
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El Diácono Eric Paige es el Director para el Matrimonio, la Vida familiar y Formación en la Arquidiócesis de Seattle. Pueden contactarle en: eric.page@seattlearch.org.