Semillas de la Palabra - Hagamos un solo propósito para 2016: Seamos misericordiosos

Foto: CNS/L’Osservatore Romano, handout Foto: CNS/L’Osservatore Romano, handout

Saquemos provecho al Jubileo de la Misericordia y seamos mejores personas este año

Iniciamos cada año con la esperanza de tener una vida mejor. Pareciera muchas veces que anhelábamos que el año viejo concluyera, con la urgencia de cerrar un capítulo que quizás fue muy amargo en nuestra vida. Al cambiar de página hacia el capítulo nuevo que nos ofrece la vida que Dios nos ha dado, esperamos que este año sea mejor que el anterior. Y anhelamos a la vez, ser nosotros mismos mejores que antes.

Este 2016 resulta muy especial. Se trata del Jubileo de la Misericordia. Un año santo para superar aquella carencia de misericordia que tanto preocupa al Papa Francisco y que vemos que claramente va fracturando las vidas de cada persona, de cada familia y de cada sociedad. Muchas veces incluso, la vida de cada parroquia se ve afectada por esta falta de misericordia. Y el papa quiere que este año, superemos esa crisis. Caminando con paso firme por “las sendas del Señor, que son misericordia y fidelidad para los que guardan su alianza y sus mandatos.” (Salmo 25,10)

Conviene repetirnos a diario la frase del Sermón de la Montaña: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.” (Mateo 5,7) Si nos tomamos a pecho nuestra religión, este 2016 nuestra lista de buenos propósitos debería reducirse a uno solo: Ser más misericordiosos que antes.

Porque este solo propósito, bien vivido, se traducirá en un manantial de misericordia que brotará de nuestro corazón: Alimentaremos a más personas hambrientas que nos tienden la mano; ofreceremos nuestra casa a quienes precisen de compañía; donaremos más ropa a las personas que necesitan cobijo en la calle; sacrificaremos más nuestro preciado tiempo personal para visitar a las personas enfermas y para asistir a los funerales de nuestros familiares o amigos.

Igualmente, tendremos más paciencia al enseñar a nuestros hijos lo que no saben; daremos consejos sin imponerlos a quienes nos lo pidan; nos atreveremos a corregir a quien sabemos que hierra en vez de seguir callando; no nos desentenderemos del dolor de quienes nos rodean y los consolaremos; seremos más pacientes y tolerantes que antes con las imperfecciones de los demás; dedicaremos más tiempo a rezar por vivos y muertos … y sin duda lo más desafiante: ¡Seremos más generosos para perdonar y más firmes con nosotros mismos para desterrar el rencor de nuestro corazón!

El propósito de ser más misericordiosos basta y sobra para que seamos mejores personas y mejores hijos de Dios este año. Repasar estos dos párrafos anteriores nos hace comprender por qué la urgencia del Papa Francisco de hacer de este, un mundo más misericordioso. Y es que, siendo misericordiosos, reflejamos la imagen de Dios y nos hacemos más semejantes a Él: “Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso.” (Lucas 6,36)

Por el contrario, la falta de misericordia hace a las personas egoístas e insensibles, desinteresadas y apáticas, intolerantes e incomprensivas, despiadadas y vengativas, rencorosas y agresivas. ¡Y por eso el mundo está como está! Por eso Francisco quiere que aprendamos todos a ser misericordiosos. Solo así seremos merecedores de la misericordia de Dios.

Trabajemos pues, empezando en nuestro hogar, por ser artífices de la misericordia. Por dejar de provocar conflictos y amargura. Más bien, resolviendo nosotros mismos cualquier tensión, disgusto o conflicto que esté robando la paz a cada miembro de nuestra familia y a toda nuestra familia en consecuencia.

Trabajemos por la misericordia todos los días, recordando que celebramos este gran jubileo, y seremos bienaventurados, porque recibiremos de Dios su misericordia.

¡Apasiónate por nuestra fe!

Read the English translation of this column: Let us make one only resolution in 2016: Be merciful

Noroeste Católico – enero/febrero 2016

Mauricio I. Pérez, miembro de la Parroquia de Sta. Mónica en Mercer Island, es periodista católico. Su sitio web es www.semillasparalavida.org.

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