Sirviendo a familias de agricultores con amor Agape

Juan Balmedina y Kendra Baker han crecido en su fe y en su entendimiento del servicio a través del Proyecto de Servicio Agape. Foto: Stephen Brashear Juan Balmedina y Kendra Baker han crecido en su fe y en su entendimiento del servicio a través del Proyecto de Servicio Agape. Foto: Stephen Brashear

Después de dos veranos ayudando a familias de agricultores migrantes en el Condado de Whatcom, los estudiantes Kendra Baker y Juan Balmedina, de la Universidad del Oeste de Washington, crecieron en su fe a través de la acción y la solidaridad.

Y adquirieron un nuevo entendimiento de lo que significa servicio.

“Al final, no se trata de que yo esté cubriendo las necesidades de otra persona”, expresó Baker, estudiante líder para el proyecto Agape de la arquidiócesis. “Se trata, literalmente, del relacionamiento con los demás y de estar en sintonía con lo que Dios desea que yo haga”.

 “Amor Agape quiere decir amor sacrificial”, manifestó Balmedina. “Realmente lo estamos haciendo porque queremos amar a nuestro prójimo”.

Normalmente, el proyecto de verano de Agape reúne a jóvenes de toda la arquidiócesis en Bellingham, donde cada grupo pasa una semana al servicio de las familias de agricultores. “Es un tiempo de aprendizaje práctico acerca de las enseñanzas sociales católicas y ´las injusticias sociales que sufren los agricultores´”, expresó Balmedina.

Especialmente con los participantes de escuela media, el cambio en los estudiantes a lo largo de la semana es evidente, declaró Baker. Al hacer cosas como levantarse temprano para ir a juntar arándanos por un par de horas, “crecen en el entendimiento de cómo es la vida del agricultor inmigrante.”

Para los líderes de nivel universitario, la experiencia es como “un curso intensivo en ministerio profesional…vivir el ejemplo del líder sirviente”, explicó la directora de Agape, Kelsey Harrington, quien fue líder en Agape como joven adulto a finales del año 2000.

Este año, con las restricciones debido al COVID-19, fue decepcionante que los jóvenes no pudieran participar, agregó Baker.

Sin embargo, Baker, Balmedina y los otros tres estudiantes líderes continuaron su trabajo para ayudar a las familias de agricultores. “De verdad nos sentimos llamados a asegurar que el programa continúe”, declaró Harrington, “ya que los agricultores aún están aquí, y la necesidad es realmente muy grande, o todavía más grande que en un verano normal”.

Aunque el programa se debió adaptar a las circunstancias de la pandemia, los estudiantes líderes continuaron entablando relaciones con aquellos a quienes servían, “encontrándose con la gente, y a través de ello, encontrándose con Cristo”, explicó Harrington.

Y el amor le es correspondido por aquellos a quienes sirven, expresó Balmedina, recordando el día en que un trabajador migrante ofreció a los estudiantes tamales hechos en casa. “Fue algo muy reconfortante, cuánta alegría nos pueden dar, tanta como la que nosotros podemos darles a ellos”.

Ryan Hagmann carga alimentos y provisiones en un coche en el banco de alimentos Agape en Lynden. Foto: Stephen Brashear

Integrando la fe con el trabajo

El Proyecto de Servicio Agape fue operado a través del Centro Católico Newman de la Universidad del Oeste de Washington (WWU) hasta agosto de 2019, cuando pasó a ser parte de la Oficina de Ministerios Pastorales de la Arquidiócesis de Seattle.

El programa asiste a familias de agricultores residentes en los 14 asentamientos para agricultores del condado de Whatcom. Los asentamientos varían en tamaño, explicó Harrington; por ejemplo, un asentamiento tiene 52 cabañas, a menudo con múltiples familias compartiendo una cabaña; otro asentamiento tiene alojamiento para 60 hombres solteros, así como también para familias.

En un año normal, aproximadamente 200 jóvenes y líderes jóvenes de toda la arquidiócesis participan en el programa, así que poder responder a las necesidades de los agricultores y sus familias durante el verano de 2020 requirió de mucha creatividad y flexibilidad, agregó Harrington.

Con el apoyo de colaboradores de la comunidad, como el Banco de Alimentos de Bellingham, el equipo Agape entregó cajas de alimentos a familias de agricultores cada semana, operando un banco de alimentos estilo “drive-thru” y con voluntarios que trabajaron ayudando a recolectar la cosecha en los campos locales.

El equipo preparó actividades para los más pequeños de las familias de agricultores, creando y entregando kits para la casa que incluían proyectos de arte y equipos deportivos, “dándoles cosas para que simplemente se diviertan”, manifestó Balmedina.

Además, el equipo de Agape creó y compartió videos en las redes sociales, y las parroquias realizaron campañas de donación para el programa”, relató Baker.

“Creo que una de mis cosas favoritas, incluso a pesar de todos los desafíos, ha sido intentar encontrar las maneras de poder conectar con las parroquias y con organizaciones, con la esperanza de también llegar a los jóvenes con nuestros programas”, expresó Baker.

“Hubo muchas oportunidades de ver a Dios obrar de nuevas maneras y de ser testigos de momentos de “panes y peces”, comentó. Por ejemplo, el equipo no sabía si se iba a conseguir lo suficiente para servir a las familias”, prosiguió, y luego “de la nada, una organización o parroquia donaba una cantidad de cosas que necesitamos, o dinero”.

Fue una oportunidad, continúa Baker, “simplemente de ver cómo Dios obra a través de nuestro programa y de las personas que están conectadas con nosotros”.

Ellen Golden entrega desinfectante de manos a una niña antes de que elija una mochila en el banco de alimentos Agape en Lynden. Foto: Stephen Brashear

Balmedina, licenciada en educación, se mudó a los Estados Unidos de Filipinas a la edad de 12 años, relató, y dijo que “realmente encontró a Jesús” cuando comenzó a asistir a clases en la universidad. La experiencia de trabajar durante el programa Agape 2019 consolidó su deseo de trabajar en el ministerio para jóvenes.

 “Luego de trabajar con Agape, por supuesto quiero que mi fe esté presente en mi carrera”, afirmó. “El Ministerio para Jóvenes es lo mío. Es el camino por donde me está llevando Dios”.

Baker, quien creció en Eatonville y asistió a la Misión de Nuestra Señora del Buen Consejo, está licenciándose en comunicaciones con una segunda especialización en lengua inglesa. Agape es el primer trabajo que integra la fe y el trabajo, una combinación que ella espera encontrar en su trabajo luego de terminar la universidad.

 “De alguna manera es liberador” expresó. “Puedo de verdad abrazar mi fe e integrarla a las cosas que hago en el trabajo”.

Baker, Balmedina y sus compañeros de Agape son una señal de lo que está por venir”, manifestó Harrington.

 “Miras a estos cinco jóvenes y piensas, ´Vaya, el futuro de nuestra iglesia es tan hermoso´. Su fe es tan auténtica, y la están viviendo en abundancia”.

OBJETIVOS DEL PROYECTO DE SERVICIO Agape

  • Servir a la comunidad migrante del Condado de Whatcom brindando alimentos, ropas y apoyo, entablando relaciones con aquellos a quienes sirve.
  • Enseñar a los participantes acerca de la justicia social católica, especialmente con respecto a temas que afectan a la comunidad migrante.
  • Inspirar y animar a los participantes a continuar respondiendo al llamado al servicio a lo largo de sus vidas.
  • Crear un espacio donde los participantes puedan crecer en su fe y encontrar a Jesús por medio de la oración, de las personas y del servicio.
  • Hacer todo con amor (sacrificial) Agape.

Noroeste Católico - Octubre 2020

Jean Parietti

Jean Parietti is the local news editor for NWCatholic.org and features editor for Northwest Catholic magazine. You can reach her at jean.parietti@seattlearch.org.
__________

Jean Parietti es editora local para el sitio web NWCatholic.org y destacada editora de la revista Noroeste Católico/Northwest Catholic. Pueden contactarle en: jean.parietti@seattlearch.org.