Tres oraciones simples para ayudarle a construir bases fuertes

Un amigo de nuestra familia, George, era instructor de judo. George siempre enseñaba que, ya sea en la proyección como en la defensa, se necesitaba tener una base fuerte. El mejor judoka constantemente trabaja en su juego de pies para establecer esa base.

Es lo mismo con la oración. Las formas más avanzadas de oración son maravillosas, pero solo producen fruto si la base es sólida.

Esto es parte del por qué, cuando los discípulos le preguntaron a Jesús cómo debían orar, Jesús les alejó de fórmulas complicadas y recitaciones: “Y al orar, no os pongáis a repetir palabras y palabras; eso es lo que hacen los paganos imaginando que Dios los va a escuchar porque alargan su oración” (Mateo 6,7). Las oraciones simples desvían el enfoque en nuestras palabras y hacen espacio para que Dios nos hable.

La señal de la cruz

San Juan Vianney enseñó que “un cristiano que hace la señal de la cruz…plenamente consciente de la acción que está realizando, hace temblar al infierno”. Esta oración proclama que nuestra mente, nuestro corazón y nuestro cuerpo pertenecen a Dios al orar.

Bendición de los alimentos

Somos lo que comemos. Cuando rezamos la bendición de los alimentos, santificamos lo que estamos por comer, reconociendo que es un regalo de Dios.

Estudios demuestran repetidamente que los niños de familias que comen juntos la cena son mucho más exitosos. Podemos afirmar que la cena es un espacio sagrado, del cual debemos eliminar toda distracción, como ser teléfonos celulares y tabletas, y donde debemos tomarnos el tiempo para compartir juntos y agradecer a Dios por los dones que recibimos. Esta oración también crea un espacio abierto para compartir con nuestra familia las cosas buenas (y las malas) que pasaron en el trascurso del día.

El Padre Nuestro

Los católicos deberían rezar esta oración que Jesús mismo nos ha enseñado al menos una vez al día. La hora de ir a dormir es un buen momento para repetir esta oración y, tal como durante la cena, debemos crear un espacio sagrado dejando las distracciones (especialmente los electrónicos) a un lado. Mejor aún, evite los electrónicos una hora antes de la oración. Esto nos permite aquietar nuestros corazones para orar. Los padres descubrirán que esto realmente ayuda a los niños a comprender que Dios es nuestro Padre y que nos da lo que necesitamos. En este espacio sagrado, hacemos lugar para que Dios obre en nuestros corazones y mentes de manera de formar la base para todo lo que hacemos.

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Noroeste Católico – Enero/Febrero 2020

Deacon Eric Paige

Deacon Eric Paige is the Archdiocese of Seattle's executive director for evangelization, formation and discipleship. Contact him at eric.paige@seattlearch.org.
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El Diácono Eric Paige es el Director para el Matrimonio, la Vida familiar y Formación en la Arquidiócesis de Seattle. Pueden contactarle en: eric.page@seattlearch.org.