Viviendo con pasión nuestro Año de la Eucaristía

En agosto del año pasado, el Centro de Investigaciones Pew reveló la preocupante cifra de un 69% de los católicos en Estados Unidos que no creen que Cristo está presente en la Eucaristía. Es mi sentir que dos factores importantes que han contribuido a esta crisis son: la escaza formación eucarística tanto de catecúmenos como de sus catequistas, así como los abusos litúrgicos que adulteran la Santa Misa.

La relativización de la sagrada liturgia tiene, por fuerza, que afectar la percepción de la sacralidad de la celebración del sacrificio eucarístico de Jesús. ¿Quién se puede tomar en serio que el Hijo de Dios está en verdad presente cuando lo sagrado cede ante lo profano, la reverencia da lugar al entretenimiento, la mirada en Dios se desvía en favor de la comunidad y el silencio es coartado por los aplausos al coro?

Nos urge centrar la mirada en Jesús Eucaristía, sentir su divina presencia en la Santa Misa, escuchar su palabra no solo en las lecturas, sino también en las homilías. Tal vez por eso nuestro Padre ha permitido este período de prueba en la reclusión en nuestros hogares en medio de la pandemia, donde nuestra alma ha tenido hambre y sed de Dios.

Gran bendición resulta para nosotros, los católicos de la Arquidiócesis de Seattle, haber comenzado a vivir un Año de la Eucaristía, proclamado por nuestro arzobispo Mons. Paul D. Etienne. Un año que, hasta el próximo Corpus Christi, nos da ocasión de centrar nuestra fe, nuestra mente y nuestro corazón en ese Jesús Eucarístico en quien tantos millones han perdido la fe.

Nuestra fe

En su carta pastoral La obra de la redención, nuestro arzobispo nos invita a redescubrir la Presencia Real mediante la oración en la Misa, anonadándonos ante el misterio cósmico que celebramos y asumiendo el desafío de celebrar la sagrada liturgia de una forma unificada, apegándonos a las normas litúrgicas prescritas en la Instrucción general del misal romano.

Nuestra mente

Este Año de la Eucaristía será un tiempo de catequesis en que los pastores de almas habrán de promover la instrucción litúrgica de los fieles, a fin de que podamos participar en la Santa Misa de una forma más plena.

Nuestro corazón

Nuestra búsqueda y encuentro con Jesús Eucaristía tendrá por fuerza que traducirse en el amor y en el servicio a nuestro prójimo. Porque la Eucaristía nos compromete con los pobres y nos exige evitar caer en la espiritualidad individualista entre Dios y yo, a fin de ser portadores de la bendición divina para los demás.

Vive con pasión este Año de la Eucaristía en Seattle. Pregunta a tu párroco qué planes concretos tiene tu parroquia para vivir este jubileo arquidiocesano y súmate a este esfuerzo apostólico. Sin duda que nuestro Padre tiene grandes bendiciones reservadas para todo aquel que busque con ardor el encuentro íntimo con su Hijo, que se ofrece en el altar por nuestra salvación.

¡Apasiónate por nuestra fe!

Noroeste Católico - Septiembre 2020

Mauricio I. Pérez, miembro de la Parroquia de Sta. Mónica en Mercer Island, es periodista católico. Su sitio web es www.semillasparalavida.org.

Website: www.semillasparalavida.org