¿Cómo puedo comenzar a leer la Biblia?

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P: Nunca he leído mucho la Biblia, pero me gustaría. ¿Cómo puedo comenzar?

R: ¡Tu deseo de leer la Biblia es una invitación por la gracia de Dios! Te animo a no ignorar esta invitación sino a comenzar introduciéndote hoy mismo en las historias de la Biblia. Como dice la frase atribuída a Sn. Jerónimo, “La ignorancia de la Escritura es la ignorancia de Cristo”. Así, tu estudio de la Biblia abrirá tu mente y tu corazón inevitablemente a Jesús mismo. He aquí algunas sugerencias que pueden ayudarte a obtener el máximo de esta experiencia.

Es siempre importante recordar que la Biblia no es tanto un solo libro sino una colección de libros. De hecho, el término griego para referirse a la Biblia es ton biblon, que en realidad significa “los libros”. Así que la Biblia es una biblioteca que debe enfocarse como tal. Algunos libros cuentan historia mientras otros se comunican a través de la poesía. Aun los profetas emplearon estilos específicos para hablar a fin de transmitir su mensaje.

Con todos estos géneros literarios distintos, es importante saber algo acerca del estilo de un escrito en particular para no leer equivocadamente el mensaje. Pensemos en un periódico: No leemos las noticias en la primera plana del mismo modo en que leemos las historietas; tampoco leemos las editoriales de la misma forma que una receta o los anuncios clasificados. Sería útil emplear una Biblia que contenga una introducción a cada uno de sus libros para ayudarte a comprender el método de comunicación de cada texto particular.

Hablando del contexto, es también importante conocer el mundo histórico y cultural en que el texto vio la luz. Esto se debe a que cada autor bíblico trataba de comunicar un mensaje a personas que enfrentaban situaciones y desafíos particulares. Si no comprendemos las circunstancias históricas en que el libro bíblico fue compuesto entonces nos perdemos de la mitad de la conversación. Recuerda que la Biblia no nació en un vacío. Para ayudarte a comprender mejor algo del contexto histórico y cultural de cada libro bíblico, yo recomendaría usar una herramienta de estudio de la Biblia en un solo volumen como la HarperCollins Study Bible o The New Interpreter’s Study Bible para profundizar en la historia bíblica.

Además de esto, te exhorto a recordar siempre que Jesús mismos es el Verbo de Dios que habita entre nosotros en la carne. Jesús es la expresión única, en palabras y obras, de Dios. Por esta razón, yo recomiendo que se lean primero los libros de la Biblia llamados Evangelios ya que nos introducen de una manera muy clara a la persona de Jesús, que es la revelación del Padre.

Un último consejo sería tomarte el tiempo al leer un texto de la Escritura para orar acerca de su significado. Pide al Espíritu Santo que abra tu corazón y tu mente para que Dios pueda revelarte el significado de ese texto. Es mejor leer una oración y comprenderla a fondo y de manera personal que machetear un capítulo completo sin una comprensión y aplicación personales. Este proceso de leer las Escrituras en la oración se conoce como lectio divina. Un buen recurso que recomiendo para experimentar la lectio divina se titula Too Deep for Words de Thelma Hall.

Lo más importante es no temer a la lectura de la Biblia. Cuando tengas preguntas acerca de pasajes particulares, te recomiendo consultar a un lector con más experiencia para que te ayude a entender. La Iglesia ha estado leyendo y orando sobre la Escritura por 2,000 años aproximadamente. Existe una sabiduría colectiva en la tradición viva de nuestra fe católica y te recomiendo acceder a este sagrado tesoro tan seguido con lo necesites.

Al iniciar a ahondar en los textos bíblicos, recuerda la enseñanza de la Carta a los Hebreos, “Viva es la palabra de Dios y eficaz, más cortante que espada alguna de dos filos.” (Hebreos 4,12) También recuerda la 2ª Carta a Timoteo, “Toda Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar; para argüir, para corregir y para educar en la justicia.” (2 Santiago 3,16) Los grandes santos ciertamente experimentaron las Sagradas Escrituras de esta forma y espero que tú lo hagas también.

¡Cuéntame cómo te va!

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Noroeste Católico - octubre 2017

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.