¿En qué consiste la Exaltación de la Santa Cruz?

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P: ¿Por qué tenemos una fiesta de la cruz en septiembre? ¿No la veneramos ya en Viernes Santo cada año?

R: Cada año, el 14 de septiembre, celebramos la Exaltación de la Sta. Cruz. En tanto que esta fiesta se centra en la cruz de Cristo, no es la misma celebración que la que se realiza en Viernes Santo cuando entramos en la Pasión del Señor y participamos en la oración de la muerte de Cristo. Centremos nuestra reflexión en la Exaltación de la Santa Cruz misma.

Mientras que los primeros cristianos usaban la señal de la cruz como su oración y bendición privadas, antes del siglo IV no veneraban en público ni exhibían la cruz. Esto es porque los romanos seguían empleando la cruz como una forma horrible, cruel y humillante de pena capital. Los primeros cristianos veneraban en ocasiones una forma decorada de la cruz (llamada crux gemata) de la cual un resto puede verse aún en el ábside de la Basílica Lateranense, pero no un crucifijo. También incluían referencias crípticas a la cruz en otras imágenes cristianas primitivas, como el ancla, que era un símbolo de la esperanza.

Fue solo tras la legalización del cristianismo con el Edicto de Milán en 313 y la abolición subsecuente de la crucifixión como forma de pena capital, que los cristianos comenzaron a venerar en público la imagen de Jesús crucificado.

El desarrollo de la devoción pudo haberse iniciado en parte con la misma legalización del cristianismo. Durante los tiempos de persecución, los cristianos conocían bien el sacrificio de la fe; en ausencia de la persecución, necesitaban recordarse a sí mismos del sacrificio de nuestro Señor mediante la imagen de su crucifixión. La imagen más antigua de un crucifijo que se muestra para su veneración puede verse todavía en las puertas talladas de ciprés en Santa Sabina en Roma (de mediados del siglo V).

Fue también tras la legalización del cristianismo que los restos de la Vera Cruz (la cruz verdadera en que murió Jesús) fueron hallados en Jerusalén y Elena, la madre de Constantino, erigió la Basílica del Santo Sepulcro sobre el sitio de la crucifixión y sepultura de Jesús. La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz conmemora estos dos eventos (el hallazgo de la cruz y la construcción de la basílica) en el aniversario del día en que esta iglesia fue dedicada y un fragmento de la Cruz auténtica fue expuesto para su veneración pública. La celebración anual de la cruz el 14 de septiembre, de una u otra forma, ha continuado desde el año 335.

En tanto que los gobiernos paganos han pretendido hacer de la cruz un signo de derrota, sufrimiento, intimidación y fracaso, significa algo muy distinto para los cristianos. Para nosotros, la cruz es el instrumento de nuestra salvación desde el cual Jesús cumplió su más grande ministerio: la redención del mundo. Luego, la cruz de Cristo es un recordatorio del inmenso amor de Dios por cada hombre, mujer y niño; es la fuente de nuestro perdón, reconciliación y paz; es el medio por el cual se ofrece al pueblo tomar parte de la comunión de vida y amor con Dios; es el trono en el cual Jesús estableció el reino de Dios en cada persona.

La cruz no es más un símbolo de derrota. Es el signo más perfecto del triunfo de nuestro Señor sobre las fuerzas del pecado y la muerte. La cruz de Cristo es la buena nueva de la misericordia de Dios y de su presencia con todos los que sufren.

Nuestra celebración anual de la Exaltación de la Santa Cruz nos da la oportunidad de recordar cómo Dios puede emplear los peores y más oscuros actos del hombre para hacer su divina voluntad. Es también un importante recordatorio anual de que estamos llamados a acoger la cruz. (cf. Lucas 9,23)

Jesús nos dijo que a donde el Maestro vaya, sus discípulos lo seguirán. Nuestro Señor nos dijo también que debemos estar preparados para aceptar la cruz en nuestra propia vida si queremos seguirlo. La cruz, para los cristianos, es el sufrimiento que voluntariamente aceptamos como una consecuencia de nuestra decisión de seguir a Jesús. Esta fiesta anual nos recuerda que la cruz siempre conduce a la Resurrección, y así cada sufrimiento puede ser necesario y un medio divino para nuestra salvación y santificación. Por ello, Jesús proclamó que todos los que sufren a causa de la justicia serán “bienaventurados” (cf. Mateo 5,11-13)

Se necesitan los ojos de la fe para acoger con gozo y voluntad semejante sufrimiento en la fe. Se requiere de una oración seria y madura para ver la hermosa invitación a la amistad cercana con Jesús en los momentos de sufrimiento en la fe.

“Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo”.

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Noroeste Católico – Septiembre 2019

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.