¿Es bíblica la devoción mariana?

Foto: The Annunciation, Henry Ossawa Tanner/Google Art Project Foto: The Annunciation, Henry Ossawa Tanner/Google Art Project

P: ¿Existe algún fundamento bíblico para la devoción a María?

R: Yo crecí en medio del Cinturón Bíblico, donde tantas personas son recelosas de las prácticas de devoción mariana porque creen falsamente que los católicos adoramos a María. Yo me sentía algo avergonzado de tal percepción errónea. En consecuencia, tendía a centrar mi fe y mi oración solo en Jesús.

No fue sino hasta mis estudios de posgrado en teología bíblica que desarrollé una devoción mariana adulta. Descubrí no solo que María jugó un papel importante en la vida de Jesús, sino que Jesús le encomendó un ministerio duradero en la vida de la Iglesia. Nos perdemos de oportunidades importantes de crecimiento espiritual si no accedemos a las gracias que Jesús quiere dispensarnos a través de su Madre.

Las escenas de la Anunciación y la Visitación (Lucas 1,26-56) presentan a María como modelo del discípulo que nos muestra cómo escuchar la palabra de Dios y obedecerla. María también se presenta como modelo del misionero que lleva a Jesús a los demás cuando visita a su pariente Isabel, quien declara, “¡Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas por parte del Señor!”

Estos versículos dejan ver también el espíritu contemplativo de María. Esta importante cualidad de discipulado maduro se vuelve a resaltar en los relatos de Lucas de la Presentación en el Templo y el Encuentro en el Templo (“María guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”. (Lucas 2,19.51))

El Evangelio Según San Juan también valora el ejemplo y el ministerio de nuestra Madre Santísima. En las Bodas de Caná, Juan presenta el ministerio de intercesión de María cuando le dice a Jesús, “No tienen vino”. (Juan 2,3) Es en respuesta a su intercesión que Jesús realiza su primer milagro. No debemos subestimar el poder de la oración de intercesión de María por nosotros. Este pasaje muestra también la confianza total de María en la palabra de Jesús cuando indica, “Hagan lo que Él les diga”. (2,5)

El Evangelio Según San Juan nos recuerda también que Jesús ha compartido a su Madre cono nosotros para que gocemos del mismo amor, afecto y cuidado que Jesús recibió de ella. Este don de la maternidad de María nos fue dado desde la cruz, cuando dijo Jesús, “Mujer, he ahí a tu hijo” y luego a su discípulo amado, “He ahí a tu Madre”. (19,26-27)

No fue este un evento aislado, sino el inicio de una relación duradera en que los discípulos son invitados a participar. Así como el discípulo amado la acogió en su idia (un término griego que significa pensamientos, asuntos, mundo, decisiones y demás), de la misma forma somos invitados a dar a nuestra Madre Santísima un lugar en nuestro diario vivir.

Finalmente, los Hechos de los Apóstoles identifican con claridad a María presente con los Apóstoles en oración cuando el Espíritu Santo desciende y la Iglesia nace. Su compañía a los discípulos es una imagen duradera de su presencia con la Iglesia a través de la historia. Ella es la madre que cuida de nosotros como sus hijos espirituales y quien siempre desea conducirnos a su hijo, Jesús.

Es a través de estos pasajes bíblicos que yo descubrí una relación feliz con María.

Durante el mes de octubre, date tiempo para profundizar en tu apreciación de la devoción a nuestra Madre Santísima rezando el rosario y pidiendo su intercesión por aquellos en más necesitados. Lee los pasajes que he citado antes y pide a Dios que te revele de qué forma puede María inspirarte a convertirte en un discípulo misionero y a conducirte hacia una relación más profunda con Jesús.

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Noroeste Católico – Octubre 2019

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.