¿Qué evidencia tenemos de que Jesús realmente se levantó de entre los muertos?

P: ¿Qué evidencia tenemos de que Jesús realmente se levantó de entre los muertos?

R: Tu pregunta toca los mismos cimientos de la fe cristiana. San Pablo dice: “Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana […] somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Corintios 15, 17-19).

Pero nuestra fe no es en vano. Se basa en relatos de testigos oculares de los eventos históricos. Miremos algunas de las razones para creer en la resurrección del cuerpo de Jesús.

1. Los discípulos no esperaban ni tenían la más mínima esperanza de que sucediera. Todos los relatos del Evangelio indican que los discípulos creían firmemente que Jesús estaba muerto, y estaban preparándose para embalsamarlo, razón por la cual las mujeres fueron a la tumba. Ellos estaban haciendo duelo por el amigo perdido, sin esperanzas de que se levantaría de entre los muertos. La Resurrección, entonces, no fue una ilusión que tenían, sino un acontecimiento que transformó a los discípulos, algo que no imaginaron ni en sus más descabelladas fantasías.

2. Los discípulos dieron firme testimonio de la verdad de la resurrección de Jesús en cuerpo, incluso cuando les podía costar sus vidas. ¿Quién defendería una mentira, o algo de lo que no está tan seguro, con su propia vida? Solo alguien que sabe, y que no tiene duda alguna, podría mantenerse firme frente a la muerte.

3. Varias personas vieron físicamente a Jesús vivo después de su muerte en la cruz. San Pablo escribe “que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez” (1 Corintios 15, 5-6).

4. Nadie nunca ha declarado tener el cuerpo de Jesús. Todo lo que los líderes romanos y judíos necesitaban hacer para aplastar al cristianismo era reproducir el cuerpo de Jesús. Pero nadie nunca lo hizo. Los intentos más antiguos de desmentir la Resurrección incluyen reclamos de que Jesús realmente no murió o que el cuerpo fue robado. Sin embargo, los relatos del Evangelio ofrecen razones que indican que estos reclamos son falsos, incluyendo el centurión romano que perfora el costado de Jesús para confirmar su muerte, y los líderes judíos que pidieron a los guardias de Pilatos que custodiaran y sellaran la tumba.

5. Los relatos de la Resurrección demuestran que no hubo ningún intento de fraude. Si la iglesia primitiva quería crear una falsa Resurrección, hubiera “descubierto” la tumba vacía públicamente, o al menos hubiera presentado testigos creíbles. Pero, los primeros testigos de la Resurrección fueron mujeres, cuyos testimonios no eran considerados confiables o legalmente aceptables en el mundo antiguo. Si la iglesia primitiva hubiera querido inventar una Resurrección, hubiera creado una historia más creíble.

Y la lista puede continuar. Pero recuerden, las pruebas de la Resurrección no sirven para convencer a aquellos que no creen, sino para mostrar la razón y racionalidad de la Resurrección a quienes sí creen. No hay contradicción entre la fe y la razón, especialmente cuando se trata de la Resurrección de Jesús.

¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya! ¡Verdaderamente ha resucitado!

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Noroeste Católico – Abril 2020

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.
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