¿Qué exactamente es un “pecado ecológico?"

He oído que el Papa está agregando un nuevo pecado. ¿Qué exactamente es un “pecado ecológico”?

Hace unos meses, luego del Sínodo de Obispos sobre el Amazonas, el Papa Francisco habló de hacer una enmienda al Catecismo de la Iglesia Católica para tratar los “pecados ecológicos”. Los pecados ecológicos han existido siempre, pero solo recientemente nos estamos concientizando de lo serio que son y de la necesidad de arrepentirnos de ellos.

La palabra ecología fue acuñada a finales del siglo XIX por un científico alemán llamado Ernst Haeckel, quien estaba buscando describir una cantidad de complejas relaciones e interacciones entre los seres vivos y su medio ambiente.

La mayoría de los seres vivos, ya sean vegetales o animales, no pueden elegir su impacto sobre el medio ambiente, ya que no tienen el libre albedrío. Sin embargo, los seres humanos sí tienen libre albedrío, entonces somos responsables y debemos responder sobre cómo protegemos o dañamos nuestro hogar.

Es importante notar que el Papa Francisco definió el pecado ecológico como una ofensa contra el prójimo. Cuando dañamos nuestro hogar, afectamos negativamente las vidas de nuestros hermanos y hermanas, ya sea que vivan sobre la misma calle o al otro lado del mundo. Por el contrario, los esfuerzos por proteger y desarrollar positivamente nuestro hogar común es una expresión de amor hacia nuestro prójimo.

Y recuerden, estamos llamados a ser buenos cuidadores del hogar de la humanidad también por el bien de futuras generaciones.

La ofensa del pecado ecológico es contra otros seres humanos — al privarles de un hogar digno que Dios creó y confió a los humanos. La humanidad no es una amenaza para el medio ambiente. Más bien, las Escrituras nos enseñan que Dios creó el mundo por el bien de la humanidad, y que el ser humano es la cumbre de la obra creativa de Dios (ver Génesis 1-2).

Las iniciativas honestas y leales de cuidado cristiano, entonces, no intentan proteger al medio ambiente de la humanidad, sino proteger el medio ambiente para toda la humanidad — universalmente, para el presente y el futuro.  

Los pecados ecológicos que dañan el hogar de la humanidad pueden incluir alteraciones irresponsables del ambiente, tales como la deforestación del Amazonas (conocido como el “pulmón de la tierra”), contaminación excesiva, avaricia, materialismo y cualquier otra acción que lleva al descuido del medio ambiente en el cual todos nuestros hermanos y hermanas viven diariamente.

Para nosotros, que vivimos en el mundo desarrollado, esta enseñanza es particularmente compleja, porque mucho del daño ecológico ocurrió en el curso del desarrollo y mantenimiento de nuestra forma de vida (especialmente como resultado de la Revolución Industrial). Si somos verdaderos discípulos de Jesús, vamos a buscar amar a nuestros hermanos y hermanas de cada rincón del planeta, especialmente a los que viven en países menos desarrollados, ayudándoles a desarrollar prácticas responsables y ecológicamente seguras. Hacerlo nos sirve como arrepentimiento y así reparamos el daño que causamos durante nuestro propio desarrollo nacional y demostramos caridad por los demás, en vez de cargarles con un peso mientras no levantamos un dedo para ayudar (ver Mateo 23:4).

Me siento agradecido con el Papa Francisco porque eligió llamar la atención al pecado ecológico, y llamar a cada uno de nosotros al amor universal, al cuidado y preocupación que trasciende el tiempo y el espacio.

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Noroeste Católico – Marzo 2020

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.
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Daniel Mueggenborg es obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Seattle. Envíe sus preguntas a: editor@seattlearch.org.