¿Qué puedo hacer acerca de nuestra política tan polarizada?

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P: Me inquieta mucho la situación de la política en nuestro país. ¿Qué debería yo hacer como católico?

R: Si te sirve de consuelo ¡no estás solo! Me refiero no solo a tantas personas en Estados Unidos que comparten tus sentimientos sino a creyentes por todo el mundo y a innumerables cristianos a lo largo de la historia. Incluso Jesús sufrió y murió en un ambiente de sospecha religiosa y malicia política.

Nuestra cultura política polarizada es un recuerdo urgente de nuestra responsabilidad para dejar que la luz de Cristo brille a través de nosotros para la salvación del mundo.

Los primeros cristianos fueron perseguidos tanto por las autoridades judías como por las romanas. Esteban, el protomártir, fue lapidado en Jerusalén por su testimonio acerca de Jesucristo. Pedro y Pablo fueron ejecutados como parte de la primera ola de persecución a los cristianos por parte de Nerón, que fue sucedida por olas adicionales durante los siguientes 300 años.

En medio de tal ambiente hostil, Sn. Pablo instruyó a los fieles a orar por las autoridades políticas para que los cristianos pudieran vivir su fe de forma auténtica en la paz y en la libertad. (Cf. 1 Timoteo 2,1-2) La oración, pues, es la primera respuesta de los cristianos cuando enfrentan cualquier circunstancia que pretenda obstruir, frenar u oponerse a la gente para que viva su fe. En situaciones donde las autoridades buscan forzar a los cristianos a actuar en contra de su fe, debemos recordar las palabras de Pedro: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. (Hechos 5,29)

Los primeros cristianos oraban con persistencia y obraban para la transformación de su mundo. Apologistas como Pablo, Justino Mártir y Tertuliano proponían la fe cristiana a las autoridades seculares empleando el lenguaje culturalmente familiar de la filosofía grecorromana y argumentos de la ley natural y el bien común. Hacían avanzar el Evangelio mediante sus esfuerzos por cambiar los corazones y las mentes de las autoridades civiles para acoger la verdad del mensaje de Cristo y respetar los derechos de los cristianos.

La experiencia de los primeros discípulos continúa en nuestro tiempo cuando cristianos son perseguidos (y martirizados) en varias partes del mundo. Aun cuando los primeros inmigrantes católicos en Estados Unidos padecieron una sistemática persecución política y religiosa. Cuando John Carroll fue el primer obispo en Estados Unidos en 1789, había menos de 30 sacerdotes aquí. Conociendo su necesidad de la bendición de Dios y su protección de cara a las leyes opresoras y la discriminación social, Mons. Carroll pidió a los católicos orar según la instrucción de Sn. Pablo. Su plegaria sigue siendo adecuada en nuestros tiempos.

Al celebrar el Día de la Independencia, sería bueno rezar diario la oración de Mons. Carroll este mes. Necesitamos la oración para que nuestro derecho fundamental y necesario de la libertad religiosa, sea protegido.

La Iglesia en Estados Unidos culminó hace poco la Semana por la Libertad Religiosa en que hicimos un llamado a recordar la urgente necesidad de rezar, reflexionar y obrar para preservar la libertad religiosa en nuestro país. Este derecho fundamental es dado por Dios y no por el estado. Es responsabilidad de todas las autoridades elegidas salvaguardar esta sagrada libertad para que la Iglesia en nuestros días pueda vivir fielmente en la paz y la libertad por las que oraban los primeros cristianos.

Como católicos, es importante que recordemos que seguimos a Jesucristo, nuestro Señor y nuestro Dios. Ninguna autoridad electa, ningún decreto imperial, ninguna decisión legislativa determina el bien y el mal. Solo Dios es la fuente de la verdad, del bien y de la belleza. Más que estar del lado de cualquier Partido político, estamos del lado de Jesús. En nuestro discipulado, oramos como instruyó Sn. Pablo. En nuestro discernimiento, reflexionamos sobre los temas actuales a la luz de la palabra que Dios nos ha dado en la Escritura y en las enseñanzas del magisterio. Al cumplir nuestro mandato misionero, actuamos como testigos de Jesús que hace avanzar el Reino de Dios.

Al igual que los primeros cristianos, podemos hacer que el Reino de Dios avance hoy mediante una promoción enraizada en la oración y guiada por el magisterio. Por nuestro bautismo, somos llamados a ser agentes del cambio y, como ciudadanos, tenemos el deber de conseguir ese cambio en especial a través de nuestra participación en el proceso de las políticas públicas. Una manera natural de hacerlo es registrándonos para votar, estudiando los problemas a la luz de la fe y después, votando en las elecciones.

Te animo a involucrarte con la Conferencia Católica del Estado de Washington, la agencia de políticas públicas para los obispos del estado de Washington, que aboga por todos los católicos. ¡Visita el sitio WACatholics.org y regístrate para ser parte de esta gran red!

Oración por nuestra nación

Por el Obispo John Carroll

Te rogamos, oh Dios todopoderoso y eterno, quien a través de Jesucristo has revelado tu gloria a todas las naciones, que preserves las obras de tu misericordia, para que tu Iglesia, extendida por el mundo entero, pueda continuar con fe inconmovible, confesando tu nombre.

Te pedimos a ti, Dios bueno y santo, que dotes a nuestro obispo supremo, el papa, el vicario de nuestro Señor Jesucristo, de ciencia celestial, celo sincero y vida de santidad, en el gobierno de su Iglesia; a nuestro propio obispo, a los demás obispos, prelados y pastores de la Iglesia; y en especial a aquellos que son designados para ejercer entre nosotros las funciones del santo ministerio y conduce a tu pueblo por el camino de salvación.

Te pedimos, oh Dios del poder, la sabiduría y la justica, a través de quien la autoridad es administrada con justicia, las leyes son aplicadas y el juicio decretado, que asistas con el Santo Espíritu del consejo y la fortaleza al presidente de estos Estados Unidos, para que su gestión sea conducida en la rectitud y resulte eminentemente útil a tu pueblo sobre el cual preside; promoviendo el debido respeto por la virtud y la religión; a través de una aplicación de las leyes en la justicia y la misericordia; y frenando el vicio y la inmoralidad.

Permite que la luz de tu sabiduría divina dirija las deliberaciones del Congreso y resplandezca en todos los procedimientos y leyes dictados para nuestra regla y gobierno, para que puedan tender a la preservación de la paz, a la promoción de la felicidad nacional, al crecimiento de la industria, al conocimiento sobrio y útil y que pueda perpetuar en nosotros la bendición de la igualdad en la libertad.

Te pedimos por su excelencia, el gobernador de este estado; por los miembros de la asamblea; por los jueces, magistrados y otras autoridades que son designadas para custodiar nuestro bienestar político, que puedan ser capacitados, por tu protección poderosa, para desempeñar los deberes de sus respectivos cargos con honestidad y destreza.

Encomendamos a la vez, a tu misericordia infinita, a todos nuestros hermanos y conciudadanos alrededor de Estados Unidos, para que puedan ser bendecidos en el conocimiento y santificados en la observancia de tu ley más santa; que sean preservados en la unidad y en aquella paz que el mundo no puede otorgar; y que, tras disfrutar las bendiciones de esta vida, sean admitidos a aquellas que son eternas.

Finalmente, te rogamos, oh Señor de la misericordia, que recuerdas las almas de tus siervos que partieron antes que nosotros con el signo de la fe y que reposan en el sueño de la paz; las almas de nuestros padres, parientes y amigos; de aquellos que, en vida, fueron miembros de esta congregación y en particular de aquellos que han fallecido recientemente; de todos los bienhechores que a través de sus donaciones o legados a esta Iglesia, dieron testimonio de su celo por la decencia del culto divino y comprobaron sus creencias para nuestra agradecida memoria. A ellos, oh Señor, y a todos aquellos que descansan en Cristo, concédeles, te suplicamos, un sitio para el descanso, la luz y la paz eterna, por el mismo Señor Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Amén.

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Noroeste Católico – Julio/Agosto 2019

Bishop Daniel Mueggenborg

Daniel Mueggenborg is an auxiliary bishop of the Archdiocese of Seattle. Send your questions to editor@seattlearch.org.