Viviendo nuestra fe en medio de una pandemia

El 11 de marzo, el Arzobispo Paul D. Etienne se convirtió en el primer obispo de los Estados Unidos en suspender la celebración pública de la misa en respuesta a la pandemia del COVID-19 — un ejemplo que eventualmente sería seguido por el resto de las diócesis del país.

Todo es un regalo

“Recibimos la vida no para enterrarla, sino para ponerla en práctica; no para conservarla, sino para darla. Quien está con Jesús sabe que el secreto de poseer vida está en darla”.

El Espíritu Santo todavía sopla fuego

En los libros de colorear y figuras de fieltro de mi infancia, los discípulos de Pentecostés estaban erguidos, de pie, con gotas rojas sobre sus cabezas. Parecían como hileras de fósforos encendidos. Mi maestra de religión llevaba el cabello recogido en un peinado que cubría sus orejas, y nos decía que, en Pentecostés, el Espíritu Santo llegaba como una ráfaga de viento. Mientras el resto de la clase se quedaba preguntándose si realmente ella tenía orejas debajo de ese cabello negro, yo me preguntaba cómo estas llamas se mantenían encendidas. ¿Acaso no se apagaban?

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