¿Estoy realmente llamado a ser un santo? ¡Si solo soy una persona común y corriente!

La santidad es una invitación de Dios a cada ser humano. El Señor nos creó para que le conozcamos, le amemos y le sirvamos en esta vida para estar con él en la vida eterna. Aceptar la invitación a la santidad significa dejar a un lado todo lo que nos impide entregarnos a él en amorosa obediencia. La santidad no es solo una posibilidad — es, incluso, algo que se espera de un discípulo cristiano.

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