Archbishop Paul D. Etienne

Vivid en la luz de Cristo

Yo apreciaba muy poco los solsticios de verano e invierno hasta que viví en Alaska. Como todos sabemos, la Tierra gira alrededor del sol cada 365 días. Debido a la inclinación de la Tierra sobre su propio eje, el hemisferio norte está más cerca del sol en verano y más lejos de él en invierno. El solsticio de invierno marca el día más corto del año y la noche más larga. Marca la transición a los días más largos y las noches más cortas.

Live in the light of Christ

I had very little appreciation for the summer and winter solstices until I lived in Alaska. As we all know, the earth makes one revolution around the sun every 365 days. Due to the tilt of the earth on its axis, the northern hemisphere is closest to the sun during the summer, and furthest during the winter. The winter solstice marks the shortest day of the year and the longest night. It marks the transition to lengthening days and shorter nights.

Redescubriendo nuestra más grande identidad y misión en Cristo

Algo que he venido escuchando con regularidad desde mi llegada a Seattle es un deseo de nuestra comunidad de ver una renovación en la vida de la Iglesia. En tanto que reconozco que enfrentamos desafíos, dentro y fuera de la Iglesia, lo que escucho principalmente es un deseo de que recuperemos nuestra identidad fundamental en Cristo, y vivamos la misión básica de la Iglesia, que consiste en proclamar a Cristo Jesús y su don de la salvación para el mundo.

Rediscovering our greatest identity and mission in Christ

One thing I’ve regularly heard since my arrival in Seattle is a desire on the part of our people to see a renewal of the life of the Church. While I recognize we face challenges, both within and outside of the Church, what I primarily hear is a desire for us to recover our fundamental identity in Christ, and to live out the basic mission of the Church, which is to proclaim Jesus Christ and his gift of salvation to the world.