Jesús viene a nuestro mundo imperfecto

El nacimiento de Jesús fue el cumplimiento de la promesa de Dios al Rey David de establecer un reino que no tendría fin. Jesús, el Hijo de Dios, viene para sanar las heridas del pecado y la división, para destronar a los poderosos, y exaltar a los humildes.

Así como Jesús vino a un mundo imperfecto, Él sigue viniendo hoy a la imperfección de nuestro mundo y de nuestras vidas. Esto nos trae esperanza a quienes no vivimos una vida perfecta, a quienes vivimos en un mundo con tantas divisiones, indiferencia y violencia.

Durante las temporadas de Adviento y Navidad, abrimos nuestras vidas a Jesús y reconocemos nuestra necesidad de un Salvador. Humildemente pedimos a la Santa Madre que nos entregue a Jesús.

Las lecturas de los últimos días de Adviento evocan los eventos que conducen al nacimiento de Jesús. En los Evangelios de Mateo y Lucas descubrimos el gran diseño de Dios, quien busca acaparar nuestra atención, nuestra imaginación, nuestros corazones y nuestras vidas — en resumen, nuestro amor.

En estos tres relatos de los Evangelios, hay una gran interacción entre el cielo y la tierra. Los ángeles, mensajeros de Dios, hablan: a José y María, a Zacarías, a los pastores y a los reyes magos. En respuesta a estos encuentros divinos, Zacarías y María proclaman hermosos himnos de alabanza que todavía se recitan en la Iglesia cada día. Los ángeles cantan gloria y alaban al Hijo de Dios recién nacido. Estos himnos expresan, en nombre de toda la tierra y de sus habitantes, nuestra respuesta a las misteriosas y maravillosas maneras en que Dios nos habla hoy en día.

Como las vidas de María y José, de Zacarías e Isabel, de los pastores y de los reyes magos fueron cambiadas por sus encuentros con Dios y sus mensajeros, así Dios nos está pidiendo que reconozcamos su presencia en el nacimiento de su Hijo y que reencaucemos nuestras vidas a través de la conversión.

Cada celebración Eucarística y cada escena de la Natividad busca capturar el significado de la noche de Navidad, convocando a los habitantes del mundo en humilde adoración al Rey recién nacido. Estamos invitados a abrir nuestros corazones, nuestras vidas y nuestros brazos para recibir con esperanza a Cristo, para descubrir nuestra propia dignidad y la dignidad de todas las demás personas.

Es en Cristo que el cielo y la tierra se unen, la divinidad toma forma humana, la luz brilla en medio de nuestra oscuridad, la salvación derrota al poder del pecado, la esperanza reemplaza la desesperación, los ojos se abren y los corazones se elevan, las vidas aletargadas son renovadas con un sentido de propósito, nuestro compromiso con Dios se renueva y la unión duradera con Dios y con nuestro prójimo se hace posible.

Esta Navidad, ruego a nuestro Señor que los visite a ustedes y a sus familias con un renovado sentido de su presencia, calidez y amor. Ruego para que cada uno de ustedes reciban la gracia para recibirle más profunda y personalmente.

En nombre de Nuestra Santa Madre y de Sn. José, ruego para que cada uno de ustedes pueda, humilde y generosamente, cooperar con el deseo y con el plan de Dios para sus vidas.

Por favor, sepan que estoy cerca de ustedes en el amor, pero más especialmente sepan del amor de Dios hacia cada uno de ustedes en Jesucristo.

¡Paz y feliz Navidad!

Noroeste Católico - Diciembre 2020

Archbishop Paul D. Etienne

Archbishop Paul D. Etienne was named Archbishop of Seattle on September 3, 2019 by Pope Francis. Read his blog at https://www.archbishopetienne.com/.
__________

El Arzobispo Paul D. Etienne fue nombrado Arzobispo de Seattle el 3 de septiembre de 2019 por el Papa Francisco. Lea su blog en: https://www.archbishopetienne.com/.