Los seres amados nunca se “alejan”

Nunca he entendido lo que significa ser “de segunda generación”. Nacido en una familia numerosa, sé sobre primos y primos segundos, más allá de eso, yo fácilmente me confundo. Pero al parecer, tengo muchos primos más “una o dos generaciones” que nunca imaginé.

Archbishop J. Peter SartainJusto antes de salir de Arkansas en 2006, me encontré con una hija de mi primo segundo por primera vez. Al llegar a Illinois ese mismo año, conocí a alguien que comparte el nombre “Sartain” conmigo, pero nunca determinamos si estábamos relacionados. Un pariente lejano de mi madre más tarde escribió para decir que vivía en la diócesis de Joliet, y a través de mis tías descubrí que tenemos un primo segundo que vive allí. Durante mis más de cuatro años allí, él y yo tuvimos contacto frecuente y disfruté descubrir cuán fuerte nuestra conexión familiar es en realidad.

Desde que llegué al oeste de Washington, me he enterado de que el nombre de nuestra familia llega hasta el noroeste del Pacífico, y alguien se acercó a mí el año pasado con su teoría bien documentada acerca de nuestro patrimonio cultural. Sobre todo, le digo a la gente que soy de Tennesse.

Hace unos años, un hombre lejanamente emparentado por matrimonio se comunicó con mi hermana en Memphis con la esperanza de encontrar algunos datos genealógicos de nuestra rama familiar. Él ya había desarrollado un árbol genealógico extenso por su lado que muestra dónde los Sartains se unieron a ellos en el año 1900. Verdadera sorpresa fue que en el Internet se encontró una vieja fotografía del periódico de nuestra abuela con nuestro tío abuelo, “Charles”, que murió cuando yo era bebé.

No tengo ni idea de cómo la fotografía llegó al Internet ni quién posea la original, pero al parecer alguien “allá afuera” quería hacer la hermosa foto disponible para el resto de nosotros. Ya que nunca conocimos a nuestra abuela - que murió en 1914 - fue maravilloso ver su rostro aparecer en la pantalla de la computadora. Casi 100 años después, ella sigue siendo mi abuela, Jo Reilly Sartain.

Ramas que se extienden
Nuestro padre murió en 1972, nuestra madre en 2005. Después de que ambos padres murieron, cada familia experimentó una variedad de transiciones, y mi familia se dio cuenta lo importante que es mantener lazos fuertes al paso de los años. Cada familia crece y avanza, se extienden las ramas del árbol genealógico pero, ¡que permanezcan unidas al tronco es vital!

Los lazos familiares son importantes para todos, y es por eso es que nos sentimos fascinados por la investigación genealógica. Es fascinante ver nuestra rama del árbol, nuestro lugar en el flujo de las generaciones. Pero me parece que esta fascinación tiene su origen en algo mucho más profundo, una verdad fundamental que marca a toda persona humana.

Tenemos una necesidad instintiva de saber “dónde pertenecemos” y “a quién pertenecemos” por qué pertenecemos - y para alguien. Nuestro interés en la genealogía es una mirada que se inspira en nuestra participación en la comunión de los santos, porque estamos, ante todo, en relación con y en Dios, el Padre y el origen de todo.

Los que han sido discípulos de Jesús a través de los siglos son los que San Pablo llama “santos” - los santos - que comparten un vínculo único y por medio de él.

La apreciación católica de nuestra comunión en Jesucristo es fundamental al entendimiento de nuestras relaciones en la Iglesia, en nuestras comunidades y en nuestras familias.

En primer lugar, ya que en Cristo estamos destinados a la vida eterna, tenemos una misión y destino comunes. En segundo lugar, ya que amamos a Dios y reconocemos nuestro origen en él, lo adoramos y oramos juntos como su familia. Y finalmente, comparte su amor por nosotros, con nosotros, y nuestro amor mutuo viene directamente de él.

Una fuente de consuelo
Por último, al igual que el amor de Dios no hace distinción entre los que estamos vivos en este mundo o en el siguiente, así continuamos amando a los que han muerto - y seguimos amándonos. Su amor está perfeccionado en Cristo y por lo tanto los que una vez conocieron el amor de la familia se ha ampliado para incluir a todos.

Reconocemos que nuestra comunión con todos aquellos que siguen a Jesús es real, una fuente de gran consuelo. Aquellos que se han ido antes que nosotros todavía nos aman y oran por nosotros, así nosotros también los amamos y oramos por ellos.

Así como buscamos su ayuda y oraciones cuando estaban con nosotros, así nosotros también los seguimos ahora que están con el Señor. No han dejado el árbol genealógico. No nos han olvidado. No han dejado de cuidar por nosotros, porque están íntimamente relacionados con nuestro Padre y en nuestro seguimiento de Jesús.

A pesar de que nuestros seres queridos pasan de esta vida a la otra, nunca se “se alejan” de nosotros, como una vez escribió San Juan Crisóstomo: “Aquellos a quienes amamos y perdemos ya no están donde estaban antes. Ahora están dondequiera que estamos”.

6 de Junio de 2013

Arzobispo J. Peter Sartain

Envíe sus intenciones de oración a la Lista de Oración del Arzobispo Sartain a la Arquidiócesis de Seattle, 710 Ninth Ave., Seattle, WA 98104.

Website: www.seattlearchdiocese.org