Nosotros echamos la semilla, ‘Dios la hace crecer’

El primer edificio en el mundo diseñado desde el trazo inicial para ser utilizado como centro de transmisiones fue la “Broadcasting House”, sede de la BBC de Londres, inaugurada en 1932. La pared al fondo de la puerta de entrada presenta una enorme escultura, de marcada inspiración cristiana, del célebre escultor británico Eric Gill.

Archbishop J. Peter SartainEl Sembrador encarna a un agricultor a punto de sacar la semilla  de la talega que lleva cruzada al pecho para esparcirla abiertamente.

Se acostumbra en inglés utilizar la palabra “broadcast” para referirse a radio o televisión y éste ha sido su significado primario por los últimos cien años. Sin embargo, su sentido original remonta a la siembra de semilla a vuelo de mano, en todas direcciones, imagen que Jesús imprime a la parábola del sembrador: “¡Escuchen! Salió el sembrador a sembrar…” En sus inicios, la BBC estuvo marcada por el dinamismo de esparcir  la buena semilla de las enseñanzas cristianas tan lejos como las ondas radiales la pudiesen llevar.

La imagen es muy apropiada para esta nueva revista arquidiocesana, Noroeste Católico. Es la primera vez que será enviada una publicación mensual Arquidiocesana a todos los hogares católicos del Noroeste de Washington con la intención de esparcir abundantemente las semillas de Cristo en cada hogar, para inspirar, enseñar, sembrar, hacer crecer, y guiar en el camino que es Jesús. Muchas voces se levantan en nuestros días, muchas semillas se esparcen en todas direcciones, más de lo que pudo haberse imaginado en 1932, llegando a cualquier parte del mundo a través de los medios de comunicación y de la tecnología al alcance de nuestras manos. Algunas de éstas son buenas, pero muchas otras no lo son.

Jesús dijo una vez una parábola a propósito de un labrador que salió a echar la semilla. En aquel entonces la siembra precedía con frecuencia a la preparación de la tierra y algunas semillas cayeron en el camino y fueron comidas por las aves; otras cayeron entre piedras y, con poca tierra y poca humedad, fueron quemadas por el sol; otras más cayeron entre espinas y fueron sofocadas. Pero algunas de ellas cayeron en tierra fértil y produjeron más de lo esperado. La semilla es la palabra de Dios, dijo Jesús, y aunque a menudo en la siembra la semilla caiga en tierra inadecuada y germine por corto tiempo, dará una rica cosecha pese a todo — porque Dios es el sembrador y su semilla produce fruto. Cuando la tierra está arada y lista — cuando el corazón humano es humilde y receptivo — la alegría de la cosecha es inmensa.

Esta revista busca llegar a la profundidad del suelo que es nuestro corazón, nuestra vida, con la única semilla que tiene el poder de producir la buena cosecha y traernos paz, la palabra de Dios. Es importante señalar que la semilla en la parábola de Jesús hace lo que debe de hacer: germinar allí donde fue plantada. Es como si hubiese dicho, “¡Vean el poder de mi palabra! ¡De cualquier manera brotará! ¡Mi semilla es confiable, mi semilla es vigorosa!”

Cuando examino mi vida, me doy cuenta de inmediato que aunque quiera recibir la palabra de Dios y dejarla crecer dentro de mí a veces me resisto por un sinnúmero de razones. Quizá en esos momentos no esté preparado para tal desafío, o no me atreva a ver cuánto dependo de su palabra, o involuntariamente asuma tener una mejor idea, o deje que otras circunstancias endurezcan mi corazón. Jesús nos conoce bien y reconoce que nuestro suelo pueda a veces ser refractario, árido, superficial, pedregoso, o espinoso. Pero sabe también del poder de su palabra y nada le impedirá hacérnosla llegar; nada le detendrá decirnos “Ven y sígueme” en cualquier lugar y condición en que nos encuentre.

Es nuestra esperanza que el mensaje, las historias, y las enseñanzas que se publiquen en esta revista, sirvan de inspiración a los católicos de la Arquidiócesis para que acojan la palabra de Dios, sean de ayuda en su jubilosa recepción aún en situaciones adversas, y ofrezcan experiencias de gente como nosotros que han sentido lo que Dios es capaz de hacer cuando lo dejamos actuar en nosotros.

Es así que, en esa confianza en Jesús, la Palabra de Dios, y convencido del hambre que tenemos por ella, inauguramos el Noroeste Católico.

En la parte inferior de El Sembrador, Eric Gill inscribió las palabras Deus incrementum dat — “Dios la hace crecer.”  Hizo referencia a la imagen del sembrador tal como San Pablo la utilizó: “Yo planté, Apolo regó, pero Dios es quien la hace crecer” (1 Corintios 3:6-7)

Es Dios quien también nos hará crecer. Su semilla producirá también en nosotros una abundante cosecha.  Su palabra germinará cuando la propaguemos generosamente. ¡Bienvenidos al Noroeste Católico!

agosto 2014

Arzobispo J. Peter Sartain

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