Abran sus ojos y abran sus corazones

Personal y voluntarios parroquiales distribuyen cajas de alimentos en Aberdeen. Imagen cortesía de Servicios Comunitarios Católicos Personal y voluntarios parroquiales distribuyen cajas de alimentos en Aberdeen. Imagen cortesía de Servicios Comunitarios Católicos

Conducir un camión de alquiler refrigerado a lugares remotos, como Forks, no está exactamente en la descripción de funciones de Nick Leider.

No obstante, como “constructor de redes” para Servicios Católicos para la Comunidad del Oeste de Washington y en colaboración con las parroquias a fin de servir a los pobres en sus comunidades, Leider interviene donde sea necesario. Y cuando llegó el COVID-19, intervino coordinando la entrega y distribución de alimentos a través del programa federal "Farmers to Families" (de agricultores a familias).

Cuando el contratista federal no pudo realizar las entregas en Forks o Whidbey Island, a Leider se le ocurrió la idea de alquilar un camión, confiando en su previa experiencia para conducirlo él mismo. Definitivamente significó apartarse del trabajo que había estado realizando con las parroquias de la región del suroeste de CCS, que era discutir la situación de la inmigración y buscar una salida para la falta de vivienda, entre otras tareas.

"El tipo de cosas que estamos haciendo ahora es diferente de lo que habíamos imaginado, pero trabajamos con la gente", expresó Leider recientemente. "De muchas maneras, todos nuestros ojos se abrieron a una necesidad que no existía antes, o mejor dicho, a una necesidad que existía antes, pero que no estábamos viendo".

Cuando se desató la pandemia, el personal de todos los programas de CCS y de Servicios Católicos para Viviendas – desde atención domiciliaria y refugios de emergencia hasta recuperación por abuso de substancias y viviendas de apoyo– descubrieron con éxito formas de continuar sirviendo a los necesitados.

Para los cinco “constructores de redes” de CCS, su respuesta a la pandemia se basó en las relaciones que desarrollaron con los sacerdotes y las parroquias durante los últimos tres años a través de la Colaboración Católica CCS para Familias y Comunidades Pobres, explica Erin Maguire, la creadora de la red para el condado de King.

La crisis también les permitió forjar relaciones con parroquias en áreas en las que no habían trabajado antes: "Si no tuviéramos a Mary [Wahl], José [Ortiz], Nick e Isabel [Cisneros Rueda], creo que se habrían perdido muchas oportunidades”, relató Maguire.


El “constructor de redes” de CCS, Nick Leider, conversa con Susan Walker, de la Parroquia St. Hubert de Whidbey Island. Imagen cortesía de Servicios Comunitarios Católicos

Una expresión del amor de Dios

Durante la pandemia, los constructores de redes distribuyeron miles de cajas de productos frescos, proteínas y productos lácteos en parroquias de toda la arquidiócesis, trabajando bajo un contrato con Pacific Coast Fruit en Kent para llevar la comida directamente a las personas necesitadas.

Se asociaron con parroquias desde Burlington hasta Aberdeen, y más sitios, para organizar eventos de distribución donde las personas podían acercarse en sus automóviles. Las parroquias reunieron voluntarios para ayudar con tareas como cargar cajas en cada vehículo que llegaba.

Hasta septiembre, los constructores de redes trabajaron con 25 parroquias, nueve programas CCS / CHS y 12 organizaciones comunitarias para entregar 981 toneladas de alimentos frescos a más de 52500 familias (al principio de la pandemia, ayudaron a distribuir alimentos de Caridades Católicas USA a 17 localidades de CCS/CHS).

Leider manifestó que ha sido inspirador ver a los voluntarios de la parroquia, incluyendo grupos de jóvenes y niños, ayudando a los necesitados en los eventos de distribución.

"Cuando alguien pone una caja en el maletero del automóvil y la persona que está adentro está un poco llorosa y dice 'Gracias' ... es una expresión del amor de Dios que está manifestándose allí mismo", declaró agregando que es una "experiencia sacramental, aunque no sea de la forma que se vive dentro de una iglesia".

Esos momentos le han dado "esperanza, energía y fe", expresó Leider, "el hecho de compartir con la comunidad todas las creencias católicas sin necesidad de usar tantas palabras”.

Llevando alimentos hasta la puerta misma de las casas

En Forks, una ciudad de 3800 habitantes en la Península Olímpica, los feligreses de la parroquia de Sta. Ana desempeñaron un rol esencial en guiar a los constructores de redes hasta las familias que necesitaban alimentos. El padre Showreelu Simham, vicario parroquial de Sta. Ana, relató que muchas familias de la comunidad tienen problemas de inmigración y son reacias a acudir al banco de alimentos local; algunos tienen que caminar hasta la tienda, con sus hijos en brazos.

Entonces, la comida fue llevada directamente a los parques de casas rodantes y edificios de apartamentos donde viven las familias hispanas, dijo Cisneros, constructora de redes para las comunidades latinas en la región suroeste. Acompañada por los voluntarios de Sta. Ana y del padre Simham, ella y Leider llamaron a todas las puertas y ofrecieron comida a todos. En una casa, la mujer que abrió la puerta estaba llorando, recordó el padre Simham, “Ella dijo: 'Estaba orando a Dios para que enviara ángeles para ayudarnos, y tú estás aquí'”.

Los constructores de la red pararon en otras pequeñas comunidades de la península para entregar alimentos, incluyendo Westport, Amanda Park y Humptulips, y distribuyeron víveres a residencias en Woodland y Shelton, donde las conexiones con las parroquias fueron cruciales para poder llegar a los necesitados. También distribuyeron máscaras de tela donadas a los trabajadores de un molino para grava en Humptulips, una granja de arándanos en Mossyrock, un vivero en Elma y empresas empacadoras de frutos de mar en South Bend.

"Estoy agradecido de estar en una posición en la que puedo servir", expresó Cisneros, quien vive en Aberdeen. "Ha sido muy difícil porque la necesidad es grande y lo que podemos hacer es pequeño".


La “constructora de redes” Erin Maguire distribuye pañales para familias en el Condado de Snohomish. Imagen cortesía de Servicios Comunitarios Católicos

Ayudando a los feligreses a responder

En St. Hubert en Whidbey Island, los feligreses se sentían "como si no pudieran hacer nada para ayudar a nadie" debido al COVID, relató Susan Walker, administradora pastoral de St. Hubert. Ingrese a los constructores de redes, que colaboraron con St. Hubert's para brindar una ayuda muy necesaria a la comunidad.

Durante cuatro días, Leider realizó un largo viaje con el camión refrigerado (incluyendo un cruce en ferry) desde Tacoma a St. Hubert, acompañado por Wahl, el constructor de redes de la región noroeste, quien cargó cajas de comida en su vehículo.

 “Ellos tuvieron una participación increíble y fueron de gran ayuda, fueron clave para hacer que esto suceda”, manifestó Walker. Los voluntarios ayudaron a distribuir 1400 cajas a numerosas agencias de la isla. “Fue un esfuerzo asombroso”, agregó el padre Rick Spicer, párroco de St. Hubert.

También en la región noroeste, Ortiz, el constructor de redes para las comunidades latinas / de trabajadores agrícolas, además de entregar alimentos a los necesitados, se ocupó de abogar para conseguir tapabocas y equipos de protección personal para los trabajadores agrícolas y para lograr que se reduzca la cantidad de personas en las habitaciones compartidas por los mismos a fin de brindarles mayor seguridad.

Maguire relató que responder a la pandemia le hizo darse cuenta de la capacidad de la iglesia para brindar ayuda donde sea necesario. “Nadie más tuvo ese impacto en cada una de las comunidades del estado”, manifestó Maguire. Recuerda haber pensado: "Vaya, la Iglesia es realmente grande".

Lo que los constructores de redes han aprendido y vivido durante la pandemia tendrá un efecto en su ministerio en el futuro.

“Nuestros ojos y corazones se abrieron a más familias y comunidades”, expresó Maguire. "Hasta allí es donde espero que podamos seguir llegando".

UN LLAMADO A AYUDAR A LOS POBRES

Los Servicios Comunitarios Católicos abrió sus puertas durante la pandemia de gripe de 1918 y las ha mantenido abiertas desde entonces para ayudar a los necesitados. Ahora, más de 100 años más tarde, CCS y los Servicios Católicos para viviendas brindan servicios esenciales para las personas afectadas por la pandemia COVID-19. Puede ayudar donando en: cccsww.org/donatenow.

Jean Parietti

Jean Parietti is the local news editor for NWCatholic.org and features editor for Northwest Catholic magazine. You can reach her at [email protected].
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Jean Parietti es editora local para el sitio web NWCatholic.org y destacada editora de la revista Noroeste Católico/Northwest Catholic. Pueden contactarle en: [email protected].