La familia: Una escuela del más rico humanismo

Los cristianos ven el mundo de manera diferente. Muchos en nuestra cultura ven la vida como una oportunidad para definirnos y vivir nuestros sueños. En contraste, los cristianos seguimos a Jesús que “se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2, 8).

Sabemos que fuimos creados buenos, pero que el pecado ha menguado nuestra capacidad de elegir lo que es mejor para nosotros. Como dijo San Pablo: “Lo que hago, no lo entiendo. Porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco” (Romanos 7,15). No estamos mal. Pero necesitamos ayuda.

Jesús brinda esa ayuda al invitarnos a seguirlo. Para muchos de nosotros, esa ayuda es en forma de vida familiar. En vez de ver a la familia como una expresión de nosotros mismos, vemos a la familia como una “escuela del más rico humanismo” (Gaudium et Spes 52) que, al exigir nuestro libre y total entrega, nos reforma y nos prepara para la vida en el cielo.

Debido a que tenemos un largo camino por recorrer, el estudio de nuestra familia en esta "escuela del más rico humanismo" implica varios tropiezos. Como ha dicho el Papa Francisco: "En las familias peleamos, a veces hasta vuelan los platos". Sin embargo, los repetidos sacrificios de la vida familiar, cuando se hacen con Jesús como nuestro guía, nos transforman. Mis sueños de juventud no necesariamente incluían cortar el césped, hijas adolescentes que llevan la contraria siempre, o recoger roedores desmembrados que el gato trae a la casa. Pero cada vez que supero mi resistencia inicial, hago un pequeño sacrificio y digo que "Sí" a Jesús, se produce un cambio.

A medida que nos acercamos a la Cuaresma, podemos aprovechar esta “escuela del más rico humanismo” realizando con más empeño sacrificios de la vida familiar como una forma de profundizar nuestra relación con Jesús. A continuación, se ofrece una forma sencilla de hacer esto en situaciones difíciles.

Comienza agradeciendo a Dios por tu esposo o esposa y/o hijos. Una rabieta cuando le quitas el iPhone a tu hijo de 3 años no parece ser un regalo, pero tu hijo sí lo es. Si lo pensamos bien, incluso la rabieta es un regalo: es solo el sonido del niño protestando por lo que cree es su derecho, para aprender lo que es el autocontrol.

Decir "lo siento" no es solo una forma de reparar una relación dañada con alguien a quien hemos ofendido, sino que es algo maravilloso que podemos decirle a Dios cuando las cosas no van bien. Reconocer que debemos vivir de acuerdo con Su voluntad. También es algo que podemos decirles a nuestros hijos cuando están pasando por alguna dificultad. No debemos disculparnos por quitarles el iPhone, pero podemos decir: "Lamento que esto sea tan difícil para ti. Te quiero muchísimo." Esto comunica que tu forma de disciplinar no es una batalla de voluntades, sino un intento de hacer las cosas bien.

Pedirle a Jesús “Hazme más como tú” invita al Espíritu Santo a que transforme nuestros corazones en momentos difíciles. Este fue el plan de Dios para la vida familiar desde el inicio: que nos prepararía para el cielo por medio de una humanidad más profunda, más alegre.

 Noroeste Católico - Enero/Febrero 2021

Deacon Eric Paige

Deacon Eric Paige is the Archdiocese of Seattle's executive director for evangelization, formation and discipleship. Contact him at [email protected].
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El Diácono Eric Paige es el Director para el Matrimonio, la Vida familiar y Formación en la Arquidiócesis de Seattle. Pueden contactarle en: [email protected]